Dar a los niños: ¿cuánto es demasiado?
Muchos de los niños de hoy en día reciben regalos con regularidad, desde obsequios por las fiestas hasta celebraciones de cumpleaños y otros acontecimientos importantes, entre otros. Todos queremos que nuestros hijos se sientan seguros y queridos, pero ¿cómo sabemos cuándo todos esos regalos son excesivos? ¿Cuándo empezar a hacer más daño que bien al darles regalos a los niños?
Veamos algunas formas en las que podemos controlar los regalos y asegurarnos de que no se nos vayan de las manos, perjudicando a nuestros hijos.
Establecer límites
En el pasado, los niños eran más conscientes de los límites. Sabían cuánto podían sacarles a sus padres, así como cuándo se acababa el dinero y les decían «no». Hoy en día, sin embargo, con el dinero en efectivo cada vez más obsoleto y tanta gente pagando las compras diarias con tarjetas de crédito, esos límites se han vuelto menos claros. Además, en nuestro mundo acelerado y obsesionado por la tecnología, los padres tienden a compensar el tiempo limitado que pasan con sus hijos colmándolos de regalos, ya sea como recompensa por sus logros o por su buen comportamiento.
Es importante recordar que los límites solo sirven para ayudar a los niños a convertirse en adultos responsables y equilibrados. Los niños anhelan los límites, aunque quizá no lo sepan. Establecer límites ayuda a los niños a aprender que no siempre pueden tener exactamente lo que quieren, y que eso está bien.
No recompenses (todas) las responsabilidades.
Con demasiada frecuencia, los padres caen en la trampa de recompensar a los niños por cumplir con sus tareas y responsabilidades cotidianas. Por ejemplo, pueden darles un regalo o dinero por hacer los deberes todas las noches. Aunque esto puede motivar eficazmente al niño a hacer su trabajo, también puede transmitir el mensaje erróneo de que no es necesario cumplir con las responsabilidades cotidianas si no se obtiene una recompensa a cambio. Y aunque esto puede funcionar en la infancia, cuando el niño crece y espera una recompensa por hacer la cama o levantarse a tiempo, deshacer el comportamiento aprendido puede resultar difícil.
Encuentra recompensas alternativas
Existen métodos alternativos para recompensar a los niños, como concederles privilegios especiales, como quedarse despiertos un poco más tarde, disfrutar de una salida especial con mamá o papá, o incluso pedir su cena favorita.
Comprar juguetes para los niños no es intrínsecamente malo, pero vale la pena plantearse si, sin quererlo, estamos transmitiéndoles lecciones vitales o financieras que podrían resultar lamentables en el futuro.
Comunicarse con los familiares
A veces, los familiares bienintencionados son los que dan demasiados regalos a los niños. Si la abuela o el tío Jack de los niños no pueden dejar de colmar a tus hijos con regalos y juguetes caros, no tengas miedo de hablar con ellos para compartir tus preocupaciones. Hazles saber que preferirías que limitaran los regalos a ocasiones especiales, como las fiestas y los cumpleaños. También puedes optar por decirles que pueden darles pequeños caprichos con más frecuencia, siempre y cuando no se excedan.
Comprar juguetes y regalos para los niños siempre es divertido, pero es importante establecer límites y ayudarles a aprender que hay cosas más importantes en la vida que las posesiones materiales. Utilice esta guía para aprender a establecer límites a la hora de hacer regalos a los niños.








